Como todos los hechiceros, Salfumán es un mago muy ocupado y se pasa el día escribiendo pergaminos, consultando grimorios o elaborando pócimas. Apenas le queda tiempo para las tareas del día, como lavar las túnicas, quitar el polvo de los libros mágicos o dar de comer a las lechuzas. Por eso, el druida Borax le regaló un baúl mágico lleno de lutines para que le ayudaran. Los lutines son criaturas pequeñas y voluntariosas, pero un poco despistadas, veremos si son una ayuda de verdad u otra broma del bromista de Borax

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